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Frigidez: La frigidez es un trastorno de la excitación sexual en la mujer ,consiste en la imposibilidad de alcanzar o mantener la excitación sexual, aun cuando la estimulación sexual es adecuada. Las causas pueden ser físicas o psicológicas. Los problemas físicos pueden tratarse con antibióticos si el origen fuera por ejemplo una infección.
Causas:
Las causas pueden ser físicas o psicológicas: Causas físicas: Causas físicas Pueden estar originadas en trastornos de la glándula tiroides, alcoholismo, insensibilidad relacionada con diabetes, alteraciones del sistema nervioso, uso de ansiolíticos, etc. También puede verse disminuida la capacidad de excitación sexual en la mujer por la extracción quirúrgica de ovarios o por deficiencias estrogénicas vinculadas a la menopausia. También pueden originarse en la molestia producida por una infección de vejiga o de la vagina, o por una endometriosis. Causas psicológicas: Las causas psicológicas más habituales son el estrés, la depresión o los conflictos de pareja. También incide el sentimiento de culpa que una persona puede sentir ante el placer sexual o el desconocimiento respecto del funcionamiento de los órganos genitales.
Anorgasmia: La anorgasmia es la inhibición recurrente y persistente del orgasmo, manifestada por su ausencia tras una fase de excitación normal, y producida a través de una estimulación que pueda considerarse adecuada en intensidad, duración y tipo. Es, junto con la falta de deseo, una de las disfunciones sexuales más comunes de la mujer. Puede haber anorgasmia en el hombre, pero es menos frecuente
Menopausia: La menopausia produce profundos cambios en el ciclo vital de la mujer. Sin embargo, no es el fin de la vida sexual. Para comprender que ocurre con la menopausia y envejecimiento, hay que tener en cuenta el ciclo de respuesta sexual. Cuando se produce la estimulación sexual, la región pelviana aumenta su contenido en sangre, la vagina aumenta su lubricación y el clítoris aumenta su turgencia. La parte superior de la vagina se expande y aumenta su calibre, mientras que la entrada vaginal se pone más firme. Durante el orgasmo se producen contracciones uterinas, y después del mismo se produce una relajación física. En la parte final de la estimulación, la zona genital es hipersensible y se pueden producir nuevos orgasmos.
Con el paso de los años la capacidad de respuesta requiere más tiempo y la excitación es menos intensa. Después de la menopausia se precisa más tiempo para conseguir la lubricación vaginal, los orgasmos son más breves, y las contracciones son menos intensas. La fase final de la estimulación también se acorta. Estos cambios son normales y ocurren en la mayoría de mujeres.
Hay fluctuaciones hormonales estrogénicas que provocan cambios en: las características de los períodos menstruales (irregularidad, mayor o menor flujo, ciclos interrumpidos, anovulatorios ); los estados emotivos (irritabilidad, sensibilidad que se alternan dando un carácter muy voluble), y en la libido .
Al ir disminuyendo la función ovárica, la producción hormonal se hace irregular y errática lo que provoca el inicio de los síntomas de la menopausia. Desde el inicio de los síntomas, hasta la llegada definitiva de la menopausia pueden pasar entre 2 y 10 años (período perimenopáusico).
La intensidad de los síntomas que pudieran presentarse es infinitamente variable así como es infinita la individualidad de los seres vivos. Algunas mujeres no sienten mayores molestias ni trastornos, mientras que otras los sufren levemente; y otro porcentaje de ellas padecerá del espectro completo de síntomas.
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